sexta-feira, 8 de março de 2013

O dia dos Ms


Soubemos a notícia do seu desaparecimento hoje. Era um exemplar de Mulher com todas as letras e todos os bons atributos que constituem este género de ser humano. Ela era um exemplo de um excelente ser humano, que ainda por cima, tinha chegado até nós com o que de melhor tem esta espécie...veio como Mulher. Era a voz dos serviços centrais do Instituto Piaget. Era ela que nos/vos recebia ao telefone, cumprimentava com alegria e encaminhava com segurança. A sua figura lembrava-me os traços do Malangatana. Era uma mulher de pele castanha, cabelo grisalho e corpo volumoso. A sua voz fazia adivinhar uma mulher sensível, de um colo gigante e um gingar de ancas natural das suas origens. Tinha um lindo sorriso e agarrado a ele três filhas e uma neta recém nascida. Toda a gente a estima e continuará a estimar, toda a gente se lembra da telefonista. Era uma espécie de farol. Sabíamos que através dela e das suas indicações, chegaríamos a bom porto. No dia da Mulher penso noutros Ms... o da Maria, uma Mãe Mulher que Morreu no Mês de Março.

LA MUJER Y EL RÍO
 “Había una mujer que estaba casada com un río.
A ella, lo que más le gustaba en esta vida era ir, cada mañana, a bañarse en su marido. Una mañana encontro a su marido mermado, diminuído, apocado… Y al día seguiente ya no lo encontro.
Esperó… Esperó… Y espero…
 En las noches seguia escuchando, en la distancia, el rumor de su marido. Y en la piel seguia escuchando, en la distancia, el rumor de su marido. Y en el aire seguia percibiendo el aroma de su marido.
Esperó. Siete lunas espero y al cabo, desesperada, decidió irse a buscarlo. Deshizo la casa, la empacó, se la puso sobre los hombros y se echó a andar.
El sol le fue señalando el caminho con un sendeiro de frutas rojas que ella fue probando y degustando, una a una. De pronto comenzó a escuchar, en la distancia, el rumor de su marido. A sentir, en la piel, la frescura de su marido. A percibir, en el aire, el aroma inconfundible de su marido.
 Llegó. Y lo encontro, más caudaloso que nunca.
 Levantó la casa al lado y siguió bañándose, feliz, cada mañana, en su marido.”

A partir de un relato mítico de la cultura Lakota. América del Norte
(“Cuando el hombre es su palabra”,
Nicolás Buenaventura Vidal, Palabras del Candil, 2002)

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